Mientras el valor del dólar trepa desaforado, las tasas siguen por las nubes, y la inflación no para de asustarnos (está entre las 5 más altas del mundo y es la 2° mayor en América), el Gobierno nacional, vuelve a aumentar el gas desde el 1° de abril. Y la suba asciende a un 35%, mientras que la nafta aumenta alrededor de un 3%, “por el precio del dólar y los impuestos”, dicen.


Recordemos que en 2018 hubo 14 aumentos en el valor de los combustibles. Y que el gas, también en 2018, sufrió un ajuste de un 67%. A esto, sumémosle este incremento del 35%.

Mal humor, angustia, desesperación, qué mas podemos decir de lo que se ve en la gente que sufre por estas tarifas impagables para miles de argentinos. Y el Gobierno lo sabe. Pero no se detiene con los ajustes.


Sólo intentarán maquillar con anuncios engañosos afirmando que buscarán atenuar el impacto de estos fuertes ajustes en los meses de invierno, aplicando descuentos del 20%.
Es decir, nos prometen descuentos del 20% entre mayo y septiembre, pero la diferencia nos la van a cobrar después, a partir de diciembre, cuando el consumo es menor, o sea, vamos a pagar más cuando consumimos menos.

Entonces, ¿de qué descuentos nos hablan?, digan la verdad. No descuentan NADA. Sólo difieren los aumentos, pretendiendo que miles o millones de hogares paguen así estos tremendos aumentos en las facturas, con montos similares durante todo el año.

 

 

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