La medida de fuerza será por 24 horas, y la convocatoria sería sin movilización, el mismo día de la discusión del proyecto del Gobierno en la Cámara de Diputados. La central obrera realizará una conferencia de prensa este miércoles a las 11 donde se hará el anuncio oficial y se brindarán más detalles.

La medida se decidió en una reunión virtual del consejo directivo, donde hubo unanimidad en la realización de este paro, si bien se descartó una movilización al Congreso. Este será el cuarto paro general contra Javier Milei. Con la medida, la CGT comandada por el triunvirato compuesto por Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, paralizará las actividades en todo el país durante 24 horas, en un endurecimiento de su postura lo cual confirma una etapa de mayor conflictividad en su relación con el gobierno libertario.

La UTA acompaña al paro

Uno de los líderes de la CGT llamó el sábado pasado a la conducción de la UTA, que dirige Roberto Fernández, para sondear su adhesión a un paro general. La respuesta fue afirmativa y así se logró un apoyo clave para el éxito de la medida de fuerza.

La adhesión de este gremio estratégico del transporte refuerza la expectativa de un fuerte impacto nacional de la nueva huelga general de la CGT, que se hará este jueves, en que podría sesionar Diputados, o el miércoles 25 si el oficialismo tiene que negociar entre sus legisladores aliados para la sanción de la reforma laboral.

El resto de los sindicatos del transporte se sumará al paro general: desde la Unión Ferroviaria, liderada por Sergio Sasia, y La Fraternidad, gremio que aglutina a los maquinistas de trenes de la mano de Omar Maturano, hasta la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) dirigida por Juan Carlos Schmid, que nuclea a Camioneros, pilotos, aeronavegantes, marítimos, fluviales y personal del subte, entre otros.

El conflicto

Aunque la CGT logró logró dejar a salvo las cuotas solidarias y mantener tal como están las contribuciones patronales para las obras sociales, el malestar sindical se agravó tras la aprobación en la Cámara Alta del artículo 44, que cercena el derecho a percibir el 100% del salario por enfermedad o accidente no asociado a la actividad laboral. Según el texto, los afectados percibirán un 50% del salario, con opción a un 75% si la situación no obedece a una acción voluntaria ni a un conocimiento previo del riesgo. Este recorte, según fuentes oficiales, nunca formó parte del debate original y desató fuertes críticas dentro y fuera de la central obrera.

En el Gobierno reconocen el desacuerdo y evalúan alternativas, como una corrección posterior mediante el decreto reglamentario de la ley para evitar que ese punto comprometa la sanción veloz que busca la administración Milei. Patricia Bullrich, jefa de senadores de los libertarios, justificó el cambio: “Existe una mafia de certificados truchos y hay que terminar con eso”, señaló a TN, aunque dejó abierta la puerta para garantizar el salario pleno a quienes sufran enfermedades graves.

Asimismo, el rechazo de la CGT excede al artículo 44, y se extiende a las restricciones sobre la huelga en servicios esenciales, cambios en las indemnizaciones, el banco de horas, las vacaciones, y limitaciones a las asambleas sindicales, entre otros puntos de la reforma laboral.

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