La salida de Leandro Paredes a pocos minutos del cierre del partido contra Velez por Copa Argentina, llamó la atención. Sobre todo porque el volante se retiró caminando por sus propios medios y sin signos evidentes de dolor, sin embargo, apenas se sentó en el banco le colocaron hielo en la cara posterior del muslo izquierdo. Este sábado frente a Gimnasia de Mendoza, estuvo en el banco. Hay dudas sobre su recuperación.
“Tuvo un aviso, él es inteligente. Hizo señas y salió, nada grave”, intentó llevar tranquilidad Arruabarrena. De todos modos, el asunto es bastante más complejo y tiene que ver con el desgaste que Paredes arrastra desde hace varios meses.
En mayo jugó desgarrado el segundo tiempo ante Universidad Católica, la noche en que Boca quedó eliminado de la Copa Libertadores, y tres días después viajó a la Copa del Mundo, donde realizó la recuperación junto al cuerpo médico de la selección argentina. El proceso le demandó 25 días y, mientras el plantel de Boca atravesaba la parte más exigente de la pretemporada, Paredes ya estaba compitiendo en el Mundial y sumando cada vez más minutos, hasta ganarse un lugar como titular y volver a sumar minutos en la final ante España, cuando ingresó en el segundo tiempo.
“Tuvo mucho despliegue, fue para arriba, fue para abajo. Se siente. Llevamos muchísimos partidos”, explicó Arruabarrena. Boca lleva diez partidos sin perder, pero desde la caída 0-3 ante Riestra viene repitiendo una secuencia curiosa: un triunfo y un empate. Esa combinación le permitió avanzar en los diferentes frentes, aunque en el torneo todavía lo mantiene relegado.
En un septiembre cargado de partidos importantes, Boca deberá encontrar la manera de cuidar a Paredes sin dejar de tenerlo cuando más lo necesita.







